Una conversación pasada de vueltas con amigos me ha hecho recuperar Tusk, del descerebrado e irregular Kevin Smith.. Recuerdo que la da descarté en su dia, en mi primer intento, la critica la había machacado bastante y llegué a empezar a verla, pero no duré ni diez minutos, yo esperaba con ansias aquel Kevin Smith que habíamos descubierto en su anterior Red State (2011), pero me aterraba volver a encontrarme con aquel humor de tufo indie que aborrecía y del que me había desentendido hacía mucho tiempo, pero del que siempre ha hecho gala Smith a lo largo de su carrera. Y lo reconozco, ninguneé Tusk. Craso error. Lo que empezaba como una peli de humor de las que podría haber firmado en otras ocasiones, con dos tontines protagonistas modernetes elaborando su influencing podcast y riendo desgracias ajenas en las redes, acaba con lo que he acabado por considerar, sin dudarlo, su segunda mejor película. Cerca de Red State en calidad y originalidad, aunque jugando en distintas ligas....
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